Una fuerza que dinamita mi alma, en el constante esfuerzo de lo mundano.
Me queda claro que hay belleza en el silencio y es por eso que lo ejerzo
solo en los lugares donde mi voz no se escucha.
Me queda claro que hay belleza en el silencio y es por eso que lo ejerzo
solo en los lugares donde mi voz no se escucha.
Si tu impulso retrograda cada célula de mi cuerpo, me desalojo del verbo ajeno.
No hay eco que inunde este cuerpo, que enuncia con valentia y escribe con esperanza.
El expresar que todo es una perdida de tiempo es solo condenarse maldito
a vivir un infinito, que nunca se alcanza.
Enero me reencuentra bienvenida a aquella niña que siempre romantiza
esta ciudad fantasma, soñando con esquinas de fantasía llenas de calma.