Golpeo la pared con la espalda,
volviendo al abrigo de ese rincón
que durante tantos años fue casa.
No me invade la vergüenza, de ese
mundo de ficción que he habitado.
¿Por dónde reclamo el premio?
Del vacío el mejor postor. Siempre buscando lo mejor.
Envuelta en el deseo de entender,
ahogada en la inocencia, enredada
en otra telaraña que comprime
y deprime todos mis sentidos.
Lo que no he visto, ya lo he visto tantas veces.
Lo que he repetido, sin haber pensado.
Lo que he dejado por el miedo.
Lo que el miedo me ha dejado.
Dicen que nunca es tarde para volver a empezar
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