Tengo ganas de escribir y ninguna idea navega por mi cabeza, así que me decidí a escribir algo sin tanto verso, ni ornamentaciones. Les mentiría si les digo que fin de año me tiene inquieta. La verdad nunca carecí tanto de la necesidad de cerrar un año y de escribir un cierre, así que creo que no lo voy a hacer. Y no es que no tenga nada que decir, porque hay muuuuucho, tal vez un año atípico necesita un cierre atípico, dentro del nivel de rareza que puede tener esta ciudad.
Siento que los meses se me escaparon de las manos, tanto que soy consciente de que abril del año que viene esta mas cerca que el abril de este año, aunque cada recuerdo se mantenga fresco en mi cabeza.
Me gustaría detenerme en algunos momentos y hacerlos durar mas.
Y entre tantas desventuras el otro día sentí por primera vez (aunque ya lo haya dicho en otras ocasiones), de verdad, que aquel peso con el que cargo desde hace siete años desapareció. Ojala no sea algo pasajero.
Estoy cansada de estar cansada. Ser así es agotador, sin embargo ya asumí que todo me cuesta el doble de la persona corriente, así que siempre voy a poner mas que cualquiera en cualquier ámbito. Ojo, no es una queja, estoy total y completamente dispuesta a hacerlo.
Porque lo vale.
Me queda tanto por delante.
21 de noviembre de 2013
19 de noviembre de 2013
10 de noviembre de 2013
1 de noviembre de 2013
31 de octubre de 2013
A la niña muda.
Aquel toro caído que descansa en el remanso de sus ideas.
Agotado, sobreexpuesto.
Eres polvo ahora por propia elección.
Y entre seis días de diferencia y muchos años mas
nos encontramos en los ojos grandes, profundos, expresivos.
Entre tristezas y anhelos.
Entre la vida y la muerte.
23 de octubre de 2013
Viejos consuelos
Que puedo decir.
Siempre voy a tener miedo.
Viene y se va, pero en realidad nunca vino y nunca se fue. Las cosas son así.
La ironía de un toro que con un gran porte esconde un corazón con buenas intenciones. Y tal vez este esta condenado a sufrirlo por el resto de su vida.
Uno siempre se acostumbra. La soledad es solo un estado mental
Siempre voy a tener miedo.
Viene y se va, pero en realidad nunca vino y nunca se fue. Las cosas son así.
La ironía de un toro que con un gran porte esconde un corazón con buenas intenciones. Y tal vez este esta condenado a sufrirlo por el resto de su vida.
Uno siempre se acostumbra. La soledad es solo un estado mental
20 de octubre de 2013
Basta.
¿Así que te cansaste amiga?... Te felicito, ahora mete tu buena predisposición en un sobre y mandate a mudar.
A nadie le importa.
A nadie le importa.
11 de octubre de 2013
Azúcar morena.
Que nunca pare,
de fluir por mis venas,
de elevar mi alma,
de endulzar mis penas.
¡Que nunca pare por favor!
(Gracias por dejarme ser)
de fluir por mis venas,
de elevar mi alma,
de endulzar mis penas.
¡Que nunca pare por favor!
(Gracias por dejarme ser)
3 de octubre de 2013
29 de septiembre de 2013
Domingos oscuros.
Si los viejos consuelos no sirven tal vez es hora de inventar unos nuevos. ¿Pero con que fin?.
Necesito vomitar un millón de palabras, con la misma urgencia de que salga el sol otra vez.
Necesito vomitar un millón de palabras, con la misma urgencia de que salga el sol otra vez.
Mañana sera otro día.
25 de septiembre de 2013
Anxiety
Aires espesos, que se funden en la rapidez de los pensamientos.
Tan complejo y capcioso son los minutos previos a la desesperación
Entonces todo empieza a caer, y todo empieza a moverse mas rápido.
Se cierran a su antojo los pulmones y el aire desaparece.
Cuando empezaste a correr, ya no podes parar.
24 de septiembre de 2013
23 de septiembre de 2013
17 de septiembre de 2013
Presa.
Presa de palabras que su boca no emitió.
Se oculta en los sonidos.
Se expresa en las miradas.
Se limpia los ojos y sale a vivir.
Transpira aquel orgullo que como caparazón tapa aquel blando corazón.
Y llora por las cosas que no sucedieron.
Y fuma un cigarrillo a escondidas aunque sea innecesario.
Y se siente afortunada
Y la consume la desdicha.
Presa de las palabras que ingresaron a sus oídos.
Siete años y contando.
Se oculta en los sonidos.
Se expresa en las miradas.
Se limpia los ojos y sale a vivir.
Transpira aquel orgullo que como caparazón tapa aquel blando corazón.
Y llora por las cosas que no sucedieron.
Y fuma un cigarrillo a escondidas aunque sea innecesario.
Y se siente afortunada
Y la consume la desdicha.
Presa de las palabras que ingresaron a sus oídos.
Siete años y contando.
15 de septiembre de 2013
- Me encantan las puestas de sol. Vamos a ver una puesta de sol.
- Pero hay que esperar...
- ¿Esperar qué?
- Esperar a que se ponga el sol.
Primero pareciste muy sorprendido, y luego te reíste de ti mismo. Y me dijiste:
- ¡Siempre creo que estoy en casa!
En efecto. Cuando es el mediodía en Estados Unidos, el sol, como todo el mundo sabe, se pone en Francia. Bastaría poder ir a Francia en un minuto para asistir a la puesta del sol. Lamentablemente, Francia está demasiado alejada. Pero en tu planeta tan pequeño, te alcanzaba con correr tu silla algunos pasos. Y mirabas el crepúsculo cada vez que lo deseabas.
- ¡Un día, vi al sol ponerse cuarenta y tres veces!
Y un poco más tarde agregabas:
- Sabes... cuando se está tan triste a uno le gustan las puestas de sol.
- ¿El día de las cuarenta y tres veces estabas entonces muy triste?
Pero el principito no respondió.
- Pero hay que esperar...
- ¿Esperar qué?
- Esperar a que se ponga el sol.
Primero pareciste muy sorprendido, y luego te reíste de ti mismo. Y me dijiste:
- ¡Siempre creo que estoy en casa!
En efecto. Cuando es el mediodía en Estados Unidos, el sol, como todo el mundo sabe, se pone en Francia. Bastaría poder ir a Francia en un minuto para asistir a la puesta del sol. Lamentablemente, Francia está demasiado alejada. Pero en tu planeta tan pequeño, te alcanzaba con correr tu silla algunos pasos. Y mirabas el crepúsculo cada vez que lo deseabas.
- ¡Un día, vi al sol ponerse cuarenta y tres veces!
Y un poco más tarde agregabas:
- Sabes... cuando se está tan triste a uno le gustan las puestas de sol.
- ¿El día de las cuarenta y tres veces estabas entonces muy triste?
Pero el principito no respondió.
Capitulo VI
Le Petit Prince
Sinestesia.
La encontras. Esta escondida en alguna parte, probablemente nunca sepas donde.
Es como un baldazo de agua fría. Inesperada, extraña y refrescante.
No es la primera, pero tampoco la ultima.
Entra en tu cabeza. Revuelve tu estomago. Proyecta una imagen, luego la rompe.
Y todas las cosas que alguna vez te pusieron triste, todas las que alguna vez te hicieron feliz, todos tus recuerdos, se remiten a ser pequeños comparados con esa sensación.
Adictiva e inquietante. Difícil de explicar.
12 de septiembre de 2013
10 de septiembre de 2013
I can't complain.
Soy amante del otoño y alguna vez lo fui del invierno, sin embargo este año se encargo de venderme al bando contrario.
Cabe aclarar que siempre me gustaron las estaciones medias. Los días nublados de otoño, sus tonalidades marrones y naranjas, su esteticismo, los primeros fríos y sus aires de comienzo; las lluvias de primavera, el verde, las noches estrelladas, la ciudad en movimiento, la gente renovada.
Pero, como a los humanos nos gusta quejarnos por el simple hecho de que podemos (y lo hacemos mucho), lo que mas odio del calor es que se viene la época en la que no puedo dormir como una persona normal.
Calor, insomnio y vampirismo otra vez.
Cabe aclarar que siempre me gustaron las estaciones medias. Los días nublados de otoño, sus tonalidades marrones y naranjas, su esteticismo, los primeros fríos y sus aires de comienzo; las lluvias de primavera, el verde, las noches estrelladas, la ciudad en movimiento, la gente renovada.
Pero, como a los humanos nos gusta quejarnos por el simple hecho de que podemos (y lo hacemos mucho), lo que mas odio del calor es que se viene la época en la que no puedo dormir como una persona normal.
Calor, insomnio y vampirismo otra vez.
5 de septiembre de 2013
2 de septiembre de 2013
The weather channel girl.
Cuando estas familiarizado a que llueva todos los días, es raro ver como el sol ilumina tu rostro y lo llena de vida, en especial cuando luego de tantos temporales y tantos paraguas rotos, este decide deslumbrarte por un momento.
Es de saber que ante tanta costumbre uno puede perderse un poco y tardar en hallar la estabilidad que (aunque no parezca cierto) encontró en quedarse parado bajo la lluvia viendo a la gente pasar.
Las tormentas siempre vuelven y es agotador empaparse de vuelta en la angustia de aquel gris, pero aunque me cueste, voy a poder acostumbrarme a que estés ahí dispuesto a prestarme un techito contra tantas tempestades, mientras trato de disfrutar del sol, y las lluvias van cesando.
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