11 de enero de 2026

quietud

En la quietud de la madruga mi corazón 
se estruja como una esponja reutilizada.
Dejo que el agua escurra, no se estanque,
en mi interior.

Me envuelvo en el humo de mi unica compañia.
Recuerdo esa congoja que antes solia vencerme.

En la limpieza del alma hay algo que gratifica.
Aunque, para aquellos que nunca olvidamos
es complicado sentir relieve en las cicatrices.
Como un hueso que aún sanado duele los días de humedad.

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